Cómo construir reputación local
En una ciudad chica tu reputación ya existe antes de que abras Acento. Se armó en el mostrador, en los trabajos que entregaste bien y en los que resolviste cuando salieron mal. Lo que hace Acento es dejar esa reputación escrita en un lugar donde alguien que todavía no te conoce pueda leerla.
Pedí reseñas, sin presionar
El momento es justo después de una experiencia buena: cuando terminás el trabajo, cuando el cliente agradece, cuando cerrás la venta. Alcanza con una frase directa: “si te fue bien, dejarme una reseña en Acento me ayuda”.
Lo que conviene no hacer:
- Ofrecer descuentos o regalos a cambio de una reseña.
- Mandar el pedido en masa a contactos que no fueron clientes.
- Insistirle a alguien que quedó a medias conforme. Si algo no salió bien, primero se resuelve; la reseña viene después, o no viene.
Cómo se publican, se editan y se moderan las reseñas está explicado en Cómo funcionan las reseñas.
Contestá, aunque sea corto
Una consulta sin respuesta no queda esperando: el vecino le escribe al siguiente de la lista. No hace falta una respuesta perfecta ni inmediata. Si no podés resolverla en el momento, decilo tal cual — “esto lo miro hoy a la tarde y te confirmo” — y cumplí.
Lo mismo vale para las reseñas. Responderlas, incluso las buenas, muestra que hay una persona atrás del negocio. El paso a paso está en Responder reseñas de clientes.
Los avales pesan distinto
Los avales son respaldos de otros negocios, profesionales o vecinos dentro de Acento. Pediselos a proveedores, a colegas de rubro o a clientes con los que tengas una relación de trabajo real. En un pueblo, un aval de alguien que todos ubican dice más que diez reseñas anónimas.
Qué son exactamente y cómo se otorgan está en Cómo funcionan los avales.
Mantené la ficha viva
Un perfil con horarios vencidos o dirección equivocada rompe la confianza antes de que llegue el primer mensaje. Revisá una vez por mes:
- Nombre del negocio y rubro.
- Dirección, barrio o zona de atención.
- Servicios o productos que realmente ofrecés hoy.
- Fotos que se parezcan al local como está ahora.
Y no congeles en la descripción datos que cambian solos. Feriados, asuetos municipales, horarios de temporada o tarifas que fija el municipio envejecen mal cuando quedan escritos a mano. Actualizá los horarios cuando cambian y, si necesitás citar un calendario o una tarifa oficial, remití a la fuente que la publica en lugar de copiarla. Cómo cargarlos está en Actualizar horarios de atención.
Qué no hacer
- No contestes una reseña negativa enojado. Reconocé el problema y ofrecé una salida concreta.
- No crees cuentas para dejarte reseñas a vos mismo. En un pueblo se nota enseguida, y además está fuera de la política de reseñas.
- No abandones la ficha por meses. Una ficha quieta parece un negocio cerrado.
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